Indice
Sustancias Adictivas
Drogas Aceptadas Legalmente
Psicofarmacos Adictivos Sin Proceso
Psicofármacos Procesados de Origen Natural
Fármacos de Laboratorio Farmacéutico
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Sustancias Adictivas

LAS DROGAS COMO FENÓMENO SOCIAL

Desde que se tiene conocimiento, el ser humano ha ideado la manera de encontrar sustancias que lo ayuden a salirse de la realidad o evadir una parte de ésta buscando un aparente alivio ante el factor existencial. La raza humana comenzó a hacerlo con brebajes fermentados hasta desarrollar las complicadas drogas de laboratorio de nuestra época.

A finales del siglo XIX, a excepción del alcohol, el consumo de drogas estuvo localizado en las clases sociales más deterioradas, como la población carcelaria y los delincuentes en general. De allí pasaron, por medio de algunos grupos de artistas y seudointelectuales, a ser usadas por otras clases sociales creando falsos estereotipos. Con la gran mentira de que no hacen daño y mejoran tanto la personalidad como la manera de socializar, algo mundano y bajo terminó por ser utilizado por las clases socioculturales que marcan moda. Este uso creó una falsa realidad. Distorsionó las escalas de valores de las juventudes. Muchos jóvenes se hicieron seguidores de las “neoidolatrías”. Su masificación tuvo un auge en la década de los setenta cuando artistas y deportistas reconocidos admitieron el uso de sustancias de este tipo.

No todo el que prueba las sustancias se hace adicto. Sólo los que se retiran salen bien librados. Tarde o temprano es necesario dejar el consumo: algunos tras recibir mucho daño, otros no tanto, pero son muchos los que quedan locos, presos o muertos por no abandonar a tiempo este camino ciego.

Alrededor de cada sustancia se ha tejido un cierto modelo de conducta, una subcultura según el tipo de droga. Influyen de manera tal que llegan hasta el tenebroso grado de alterar la conciencia colectiva al pretender legitimar su expendio. Así, las víctimas de esta cadena no son sólo los adictos sino sus familias que han contraído la enfermedad de la adicción y/o en su defecto la co-adicción (ver apartado sobre Co-adicción).

Las drogas han tenido a través de los dos últimos siglos varias clasificaciones. Hasta hace relativamente poco fueron consideradas como base de las “toxicomanías”, desconociendo que el alcohol es un tóxico, una droga líquida. Hoy día existen gran cantidad de categorizaciones: clínicas, empíricas, según su peligrosidad, según el tipo de su efecto (en latín ephorica, phantastica, inebranthia, hipnótica, exitania), o como “psicotrópicos clásicos” y “modernos” (en los cuales se encierran los grupos de laboratorio farmacéutico legal tales como los analgésicos, los barbitúricos, los neurodislepticos, analépticos, y otros psicodislépticos).

Es conveniente recordar que el ser humano normal no necesita de ningún tipo de sustancia para alcanzar su salud emocional, afectiva, espiritual o intelectual, o para alcanzar su bienestar moral y cultural, como lo aseveran algunos autores que protegen y fomentan su uso y abuso. Sin embargo, no se puede desconocer que en ciertos casos sí se necesitan medicamentos para alcanzar el equilibrio mental.

La adicción a las drogas es potencialmente destructora de los diversos valores del individuo, por esta razón no basta con suspender únicamente su consumo, sino elaborar un adecuado proceso de reestructuración de los valores y todas elaboran sus efectos por mecanismos de gasto anticipado, lo que crea el síndrome e irritación neurológica y el efecto rebote.

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